¿Estado rebobo?

Estafas del modelo privatizador
Por Pino Solanas

La iniciativa del Gobierno de estatizar Aerolíneas Argentinas plantea serios interrogantes a la vez que confirma el rotundo fracaso del modelo privatizador de los transportes públicos. Siguiendo los anuncios gubernamentales y con una negociación en manos del secretario de Transporte, hay que preocuparse: Ricardo Jaime estuvo ligado al escándalo de Southern Winds y al de LAFSA.

Ahora el Gobierno debe explicar a la ciudadanía cómo fue posible que aceptara los balances fraudulentos presentados por Marsans en estos años y que fueron antes cuestionados porque ocultaban el quebranto. Se pretende retomar Aerolíneas con su flota y oficinas internacionales vendidas, los talleres vaciados y un pasivo de u$s900 millones.

LA PRIVATIZACIÓN
Aerolíneas Argentinas fue creada en 1950 por el gobierno de Perón y llegó a ser líder de las compañías del hemisferio sur. Daba beneficios y era considerada de las más seguras del mundo. Al comienzo de los años 90 fue valuada en algo más de u$s600 millones, muy por debajo de su valor real. La tasación del Boeing 707 –que estaba volando– fue de un dólar, lo que motivó el pedido de la Fuerza Aérea para que se lo cedieran, y aún sigue operando. Contaba con una flota de 28 aviones propios y uno alquilado, con rutas internacionales y el monopolio de las de cabotaje.

Al momento de la licitación, el único interesado fue Iberia, que ofertó u$s260 millones en efectivo por el 85% de las acciones, más otros u$s560 millones en títulos de la deuda argentina, que cotizaban en el mercado al 20% de su valor nominal, pero se los tomaba al 100% para comprar empresas del Estado. Eran los tiempos alegres del Plan Brady-Cavallo.

La privatización de Aerolíneas se consumó con abusos jurídicos y económicos inaceptables. Para comprarla, Iberia hipotecó la flota de aviones de nuestra compañía y la Corte Suprema inventó la oscura teoría del per saltum para sacarle la causa al juez natural Garzón Funes.

Allí no terminó la cosa: los talleres de Aerolíneas, que contaban con 3 simuladores de navegación e innumerables repuestos, fueron vaciados y transferidos a Madrid; se levantaron rutas internacionales y nacionales mientras los aviones y las oficinas en París, Nueva York y otras capitales se vendieron.

CRISIS Y COLAPSO DEL TRANSPORTE
Las concesiones ferroviarias que se arrastran desde Menem constituyen una estafa a la sociedad. El modelo kirchnerista de patria subsidiada alcanza en ellas su máxima expresión: el Estado paga los salarios de los trabajadores y todas las roturas y reposiciones de material. Los concesionarios realizan las reparaciones de rodados y estaciones, facturando varias veces por encima del valor real. Las denuncias de sobreprecios efectuadas en estos años fueron desoídas por el Gobierno y la Justicia. En los 37 talleres fábrica se robaron miles de repuestos nuevos, máquinas y herramientas dejados en custodia. El saqueo fue total y no se conocen acciones penales.

En cuanto a la calidad del servicio, se suprimieron los trenes a las provincias y las cargas pasaron a las carreteras, que terminaron colapsadas, multiplicando los muertos y heridos; nunca los pasajeros fueron tan maltratados ni los aviones tuvieron tan poco mantenimiento técnico.

En síntesis, los ferrocarriles se privatizaron porque perdían u$s1 millón por día. Hoy cuestan u$s3 millones diarios y sólo queda el 20% de los ferrocarriles que teníamos.

¿OTRA FALSA "ARGENTINIZACIÓN"?
Ahora el Gobierno sale en salvataje del concesionario español que deja la empresa con una deuda que ronda u$s900 millones, un solo avión propio y 43 alquilados, pero la mitad no vuela por averías.

¿Por qué el Estado argentino, siendo acreedor de Aerolíneas, tiene que hacerse cargo del quebranto? ¿No pasó lo mismo con la vieja privatización de Austral, quebrada por el grupo Pescarmona? ¿Otra vez pagaremos deudas para volver a entregar la empresa al capital privado o a López Mena, dueño de Buquebús o será otra falsa "argentinización" como la de YPF-Repsol con el banquero Ezquenazi? ¿Se exigirá una auditoría de inventario de los bienes entregados? ¿Cómo y quiénes tasarán la fundida compañía cuyo activo son las rutas y el personal?

Aerolíneas retiró $ 8 millones cash "por las dudas": fue en medio de aumentos, subsidios y reuniones con Jaime



Aerolíneas retiró $ 8 millones cash "por las dudas": fue en medio de aumentos, subsidios y reuniones con Jaime

Ahora que la línea aérea se dispone a protagonizar un nuevo pase de manos con la reestatización resuelta por el Gobierno, Perfil accedió a documentación que demuestra un curioso movimiento de dinero en efectivo ocurrido en 2006, quizás una muestra puntual de las causas que han motivado esos cuestionamientos.

Se trata de dos millonarias extracciones cash, realizadas una en agosto y la otra en octubre de 2006. La primera fue de 4,5 millones de pesos, y la segunda de 1,2 millón de dólares. Ambos montos representan cifras inusuales para un movimiento en billetes contantes y sonantes en cualquier empresa. No hace falta destacar que las grandes compañías normalmente realizan sus movimientos financieros a través del sistema bancario y no retiran dinero llevándoselo en bolsas de los mostradores.

Lo curioso es que en esos días de 2006, los movimientos coincidieron con una serie de beneficios que el Gobierno anunció para el sector aeronáutico, como aumentos de tarifas y subsidios al combustible, jalonados por una seguidilla de reuniones de directivos de Aerolíneas con el multiprocesado secretario de Transportes, Ricardo Jaime.